{"id":204,"date":"2017-07-29T01:44:00","date_gmt":"2017-07-29T01:44:00","guid":{"rendered":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/?p=204"},"modified":"2020-07-29T01:46:20","modified_gmt":"2020-07-29T01:46:20","slug":"unidad-de-cuidados-intensivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/2017\/07\/29\/unidad-de-cuidados-intensivos\/","title":{"rendered":"Unidad de Cuidados Intensivos"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La mayor parte de la gente piensa que nuestra profesi\u00f3n no es tan necesaria como la m\u00e9dica.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para tratar una amenazante enfermedad, le practicaron a mi mam\u00e1 una cirug\u00eda mayor y, desde entonces, ha padecido un posoperatorio largo y complejo. En este periodo, la salud de mi madre ha sufrido varias complicaciones. Este proceso lo hemos experimentado d\u00eda a d\u00eda y minuto a minuto, esperando con ansia un giro claro hacia su recuperaci\u00f3n definitiva. Este momento no llega a\u00fan; las noticias de un d\u00eda son ligeramente alentadoras, mientras que las del siguiente no tanto. En esta monta\u00f1a rusa por su salud, mi madre ha estado internada en cuidados intensivos. Acompa\u00f1\u00e1ndola, hemos descubierto esa sorprendente comunidad de ansiedad y preocupaci\u00f3n que se forma entre los familiares y amigos de los pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).<\/p>\n\n\n\n<p>En un mismo d\u00eda acontecen infinidad de cosas. Por ejemplo, llegan nuevos pacientes y sus familiares acuden con el andar urgente y el rostro congestionado por la angustia. Con los d\u00edas de espera, ellos mismos asumen ademanes m\u00e1s pausados y la espera cotidiana de horas se expresa con miradas m\u00e1s perdidas y melanc\u00f3licas. La urgencia de hacer, de salvar, ha dado paso a la lentitud impotente del esperar. En el mismo momento, quiz\u00e1s, otro paciente sale de la UCI con su salud al menos parcialmente restablecida: los familiares tienen rostros jubilosos, se oyen expresiones de alegr\u00eda y risas a punto de desbordarse. Mientras que, en una esquina lejana, m\u00e1s protegida de la mirada curiosa, una mujer solloza, con un llanto suprimido que revela, imagino, el peque\u00f1o o gran deterioro de la salud, el decaimiento de la esperanza o de la fortaleza o, incluso, la fatalidad de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que habitamos esta sala de espera aprendemos a mirar con discreci\u00f3n la suerte de los dem\u00e1s. La empat\u00eda humana se manifiesta: c\u00f3mo no alegrarse con los alegres, aunque el propio familiar a\u00fan no haya salido del estado cr\u00edtico. De otro lado, c\u00f3mo no dejar caer l\u00e1grimas cuando los otros lloran, especialmente cuando es una madre desolada o unos hijos desesperanzados. Pero, a pesar de todo, la empat\u00eda tiene sus l\u00edmites: en la UCI las emociones son tan continuas y desbordadas que con el tiempo se forma una cierta coraza que ayuda a tomar distancia, a mirar, pero sin sintonizarse completamente con la profundidad del sentimiento de los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta comunidad de sufrientes y querientes se construye de manera m\u00e1s bien t\u00e1cita. Arrojados a una misma situaci\u00f3n vital por el azar y la contingencia, llegan all\u00ed individuos que nunca se han rozado y que nunca lo har\u00e1n en el futuro. El individualismo de nuestras vidas demanda que les dejemos a los otros un espacio amplio para que vivan en soledad los momentos m\u00e1s intensos y trascendentes de la vida y, entre ellos, los misterios insondables de la vida y de la muerte donde se siente en el alma que el mundo se quiebra y que la tierra se abre. El tiempo cambia su velocidad y el mero hecho de vivir tiene un olor acre y amargo que sale del propio cuerpo. Entre algunos familiares de la UCI es cierto que se comparten historias y se forman alianzas de escucha y apoyo. Los m\u00e1s, sin embargo, sienten solidaridades t\u00e1citas y empatizan con las emociones, pero guardan prudente distancia frente a los cuerpos sufrientes de sus enfermos, de sus historias de vida y del peque\u00f1o o gran infortunio que los trajo all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstra\u00eddo en estos dolores, pensaba continuamente en la funci\u00f3n de los m\u00e9dicos y enfermeras que trataban a mi mam\u00e1. Me parec\u00eda que el prop\u00f3sito de su quehacer era rotundo: su trabajo ten\u00eda una intensidad f\u00edsica e intelectual tan solo conmensurable con la \u00edntima satisfacci\u00f3n que deb\u00edan sentir cuando un paciente sal\u00eda adelante y la grave amenaza a su salud desaparec\u00eda. Para ellos un paciente llegaba pidiendo ayuda, su alma y cuerpo alarmados hasta el extremo, y ellos ten\u00edan un saber profesional que pod\u00eda, a veces, restablecerles la salud y les permit\u00eda continuar con el proyecto de sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Abatido por una cierta p\u00e9rdida de sentido (\u00a1la tierra que me sosten\u00eda se ha abierto!), me preguntaba si mi funci\u00f3n como abogado estaba igualmente definida, si lo que yo hac\u00eda ten\u00eda el mismo sentido de prop\u00f3sito que el que ve\u00eda en el de los m\u00e9dicos. La mayor parte de la gente piensa, quiz\u00e1s con raz\u00f3n, que nuestra profesi\u00f3n no es tan necesaria o urgente como la m\u00e9dica. Me preguntaba si yo entend\u00eda con claridad a la persona que me ven\u00eda a consultar, alarmada, por una p\u00e9rdida o disminuci\u00f3n de sus intereses. Me preguntaba si yo entend\u00eda bien sus llamados de ayuda, o la desesperanza, o la ansiedad que origina el conflicto. Posiblemente el conflicto sea para nosotros lo que la enfermedad para los m\u00e9dicos. Me preguntaba si yo, como abogado, entend\u00eda a cabalidad la relaci\u00f3n del conflicto con la calidad y proyecto de vida de las personas. Me preguntaba si entend\u00eda la relaci\u00f3n que el conflicto tiene con el duelo, con la desesperanza, con el sufrimiento humano. O, si pod\u00eda ser, que, en realidad, todos los abogados ten\u00edamos ahora nuestras oficinas, empresas de recaudaci\u00f3n, que no nos permit\u00edan ver el cuerpo y el alma sufriente, no del enfermo, sino de la persona que padece, es decir, que es \u201cpaciente\u201d del conflicto. Y mientras estas ideas ociosas llenaban los minutos de espera, mi madre, tierra que me sostiene, sigue luchando por su salud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mayor parte de la gente piensa que nuestra profesi\u00f3n no es tan necesaria como la m\u00e9dica. Para tratar una amenazante enfermedad, le practicaron a mi mam\u00e1 una cirug\u00eda mayor&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=204"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":205,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204\/revisions\/205"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=204"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=204"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=204"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}