{"id":187,"date":"2018-01-29T01:23:00","date_gmt":"2018-01-29T01:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/?p=187"},"modified":"2020-07-29T01:25:18","modified_gmt":"2020-07-29T01:25:18","slug":"el-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/2018\/01\/29\/el-2018\/","title":{"rendered":"El 2018"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Hay buenas razones para estar preocupados por el estado de la democracia en Colombia. El 2018 ser\u00e1 otro a\u00f1o electoral esencial dentro de los ciclos pol\u00edticos pautados por la Constituci\u00f3n. Esta marca los tiempos y ritmos de la pol\u00edtica que afectan tambi\u00e9n los sociales y personales. Para entusiastas dem\u00f3cratas, el periodo de elecciones deber\u00eda ser festivo y estimulante. En dise\u00f1os democr\u00e1ticos m\u00e1s radicales, como los de la Constituci\u00f3n francesa de 1793, la democracia era, en alg\u00fan sentido, permanente.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los ciudadanos deb\u00edan reunirse en asambleas primarias para deliberar y elegir representantes. La Constituci\u00f3n los convocaba anualmente, el 1\u00ba de mayo, en plena primavera, y pod\u00edan tambi\u00e9n reunirse por petici\u00f3n de un quinto de sus miembros. Eleg\u00edan y deliberaban directamente sobre las leyes. La idea era que el pueblo se mantuviera siempre activo y actuante, siempre due\u00f1o y soberano de la actividad pol\u00edtica, orientando y exigiendo responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, como ciudadanos, tenemos mucha menos energ\u00eda democr\u00e1tica que aquellos republicanos tempranos. El a\u00f1o electoral llega con malos augurios: por dise\u00f1o, primero, y ya por expectativa creada, es un a\u00f1o econ\u00f3mico y laboral pesado e incierto; pol\u00edticamente, de otro lado, la polarizaci\u00f3n aumenta, el discurso se crispa y se genera distancia y desconfianza entre personas que, por distintas razones, tienen preferencias pol\u00edticas aqu\u00ed o all\u00e1. La \u201cfiesta democr\u00e1tica\u201d no es tal y se observa, m\u00e1s bien, aprensi\u00f3n y temor en los hogares. Algunas voces, incluso, estar\u00edan dispuestas a sacrificar algo de la democracia o su frecuencia para ganar certeza pol\u00edtica y econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, adem\u00e1s, de un a\u00f1o de particular mala calidad en la discusi\u00f3n p\u00fablica. Circulan y se multiplican los rumores y los chismes que desacreditan a los actores de la vida pol\u00edtica, como lo ha estudiado Cass Sunstein en un libro del a\u00f1o 2009. Voy a tratar de pintar, a grandes brochazos, una escena t\u00edpica. Dos personas (en un taxi, por ejemplo) hablan de pol\u00edtica y de pronto una tiene un argumento ganador: de \u201cexcelente fuente que no puede revelar\u201d, sabe, por ejemplo, (i) que su pretendido actuar en pos del bien p\u00fablico es en realidad una m\u00e1scara para b\u00fasquedas torvas o criminales, (ii) o que tal candidato o figura p\u00fablica tiene conexiones oscuras con intereses econ\u00f3micos o criminales de los que es simplemente un agente, (iii) o que es completamente incompetente o ignorante en asuntos p\u00fablicos o t\u00e9cnicos relacionados con su cargo, o (iv) que tiene un \u201cvicio\u201d personal escandaloso y descalificador para el servicio p\u00fablico (es hist\u00e9rico, drogadicto, abusador, homosexual, etc.) El argumento se vuelve inmediatamente ad hominem y resulta imposible, a partir de este momento, juzgar hechos, decisiones, pol\u00edticas y sus consecuencias. Como se alega, adem\u00e1s, tener un conocimiento privilegiado de estas circunstancias descalificadoras, es dif\u00edcil negar o desmentir los se\u00f1alamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras esto ocurre, los que escuchamos no tenemos una teor\u00eda adecuada para filtrar qu\u00e9 tan cierta es la informaci\u00f3n y, si es cierto, cu\u00e1les porciones de esta son pertinentes para la cr\u00edtica y la comprensi\u00f3n pol\u00edtica. Algunos de estos hechos narrados provienen de la exposici\u00f3n aumentada que todos (y especialmente los pol\u00edticos) tenemos en las redes sociales, en la observaci\u00f3n milim\u00e9trica de nuestros comportamientos y personalidades. La vida de los pol\u00edticos se juega en interacciones y apariencias puntuales que se interpretan como los pilares firmes y reveladores de su personalidad integral. Y como no tenemos tampoco acceso a un conocimiento \u00edntimo de su historia, de sus intenciones y de sus fines, tomamos como evidencia los hechos fragmentados que nos llegan en el rumor o en el chisme.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos rumores, adem\u00e1s, se aceptan con enorme facilidad cuando refuerzan mis opiniones o prejuicios previos: es placentero recibir chismes de candidatos o personalidades a quienes nos oponemos tenazmente. La informaci\u00f3n recibida legitima y corrobora la validez de nuestro prejuicio. Los detractores de x creen a pie juntilla los chismes que le conciernen; y los de y, los opuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de cierto tiempo, estos chismes circulan en grandes colectivos. Muchas personas los repiten y se convierten tambi\u00e9n en parte de la personalidad de los pol\u00edticos de los que hablamos y discutimos con tanto fervor y pasi\u00f3n. La polarizaci\u00f3n favorece este tipo de discusiones. Los pol\u00edticos promisorios tienen un tiempo corto de buen nombre que pronto encalla en el bajo fondo del dime y del direte. Como dec\u00eda Claudia L\u00f3pez, el Congreso \u2013\u00bfo la pol\u00edtica?\u2013 les saca la peor parte, pero tambi\u00e9n nos saca a los ciudadanos nuestra parte m\u00e1s intrigante y desconfiada.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedamos as\u00ed en un mundo de desconfianza e incertidumbre. Cuando cre\u00edamos que alguien obraba en inter\u00e9s p\u00fablico, se nos revela una intenci\u00f3n oculta que no conoc\u00edamos. Esto nos desalienta como dem\u00f3cratas. La discusi\u00f3n democr\u00e1tica, as\u00ed, parece socavar la confianza en el sistema. Los errores reales de los dirigentes (sus trapisondas bien probadas) prestan legitimidad a los chismes cre\u00edbles sobre los dem\u00e1s. Todos quedan as\u00ed, con enorme facilidad, cubiertos por la misma cobija. De esta manera, nuestros dirigentes quedan marcados como corruptos y viciosos y nos es imposible construir respeto y confianza institucionales. Los sistemas rivales de la democracia (la autocracia, el comunismo o el fascismo) construyen h\u00e9roes con mayor facilidad, incluso contra evidencia en contrario. Y cuando dejamos de confiar en la democracia, la salida m\u00e1s f\u00e1cil es canonizar a un h\u00e9roe pol\u00edtico intemporal y permitirle que lidere la polis durante mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo tener un 2018 pol\u00edticamente productivo y estimulante, en vez de estar arrastrando los pies frente a la perspectiva de un a\u00f1o confuso, incierto y polarizado al que nos dirigimos con pesadumbre? A pesar de todo, les deseo un 2018 pol\u00edticamente l\u00facido, emocionante y, ojal\u00e1, genuinamente festivo. C\u00f3mo lo hagan, esa es otra historia\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay buenas razones para estar preocupados por el estado de la democracia en Colombia. 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