{"id":181,"date":"2007-03-04T01:16:00","date_gmt":"2007-03-04T01:16:00","guid":{"rendered":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/?p=181"},"modified":"2020-07-29T01:18:57","modified_gmt":"2020-07-29T01:18:57","slug":"gente-vip-sitios-vip","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/2007\/03\/04\/gente-vip-sitios-vip\/","title":{"rendered":"Gente VIP, sitios VIP\u2026"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u201c\u2026 la diferenciaci\u00f3n de productos y servicios en el mercado es leg\u00edtima, pero hay un punto en que empieza a entrar en colisi\u00f3n con servicios esenciales y con derechos fundamentales de la ciudadan\u00eda\u2026\u201d<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En una econom\u00eda de mercado, resulta leg\u00edtimo vender productos diferenciados a los consumidores: habr\u00e1 alguien que desee y pueda comprar, por ejemplo, galletas m\u00e1s finas o m\u00e1s costosas. Lo mismo sucede casi con todo tipo de bienes y servicios donde la gama de calidad y precio es ampl\u00edsima. Algunos de estos servicios, sin embargo, resultan especiales: parte de la diferenciaci\u00f3n del producto o servicio se realiza mediante un proceso de \u201cdistinci\u00f3n\u201d del \u201ccliente preferencial\u201d. As\u00ed, por ejemplo, la compra de un pasaje de clase ejecutiva o la pertenencia a un club especial de viajeros frecuentes usualmente implica la posibilidad de disfrutar del club VIP. Todo esto suena normal en una econom\u00eda de mercado y quiz\u00e1 nada de esto nos debiera preocupar. Sin embargo, hay aspectos de la cultura VIP que quiz\u00e1 valga la pena examinar con mayor cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer punto es el siguiente: una cosa es comprar una galleta con doble chocolate que a usted le gusta; otra cosa muy distinta es cuando la adquisici\u00f3n del servicio VIP origina diferencias sociales conspicuas, por ejemplo, en la infraestructura p\u00fablica de servicio y, por tanto, en las cargas y deberes que ciudadanos de diferentes estratos deben cumplir. Los pasajeros VIP hacen parte de lo que el arquitecto y urbanista Rem Koolhaas ha llamado la \u201c\u00e9lite cin\u00e9tica\u201d, esto es, los viajeros que viajan al a\u00f1o miles de kil\u00f3metros y se encuentran en perpetuo movimiento dentro de la econom\u00eda globalizada. Ellos exigen una mayor velocidad en el franqueo de puestos de seguridad y aduanas, y las compa\u00f1\u00edas privadas est\u00e1n dispuestas a darles algunas de estas ventajas por un sobreprecio en sus tiquetes. El pasajero VIP, pues, requiere de su club VIP. El club VIP constituye un espacio segregado dentro de un espacio p\u00fablico. Adem\u00e1s, y ello lo hace m\u00e1s problem\u00e1tico, el pasajero VIP no solo disfruta de ventajas propias del servicio que pag\u00f3, sino que, y he ah\u00ed lo preocupante, puede cumplir con cargas p\u00fablicas en condiciones tambi\u00e9n preferenciales. El club VIP, por ejemplo, resulta esencial para poder evitar los cada vez m\u00e1s imposibles chequeos de seguridad que padecen los viajeros comunes.<\/p>\n\n\n\n<p>Las exigencias de una econom\u00eda VIP van creando as\u00ed una infraestructura p\u00fablica segregada. De hecho, cada vez m\u00e1s espacios p\u00fablicos donde se prestan servicios esenciales se est\u00e1n dividiendo entre ciudadanos VIP y ciudadanos no VIP. En algunas ciudades, por ejemplo, existen salas VIP en centros comerciales donde el criterio de acceso est\u00e1 dado por la historia de gasto de las personas. Incluso hospitales y bancos ofrecen salas y sucursales VIP para la comodidad de sus clientes m\u00e1s afluentes. De la moda no escapan los cines, los parqueaderos y muchos otros servicios donde la misma existencia del servicio no parece responder a necesidades sociales claras.<\/p>\n\n\n\n<p>La existencia de espacios p\u00fablicos segregados es una caracter\u00edstica t\u00edpica de sociedades no igualitarias. E insisto: no se trata solamente de que alguien tenga un derecho de mercado de comprar un tiquete en el vag\u00f3n de primera o en el de segunda. El punto es que los servicios diferenciados empiezan tambi\u00e9n a discriminar tanto hacia arriba como hacia abajo del proceso econ\u00f3mico: primero son vagones diferenciados; ahora tambi\u00e9n son terminales, hospitales y aeropuertos diferenciados. El problema tiene igualmente otra dimensi\u00f3n: la diferenciaci\u00f3n de productos y servicios en el mercado es leg\u00edtima, pero hay un punto en que empieza a entrar en colisi\u00f3n con servicios esenciales y con derechos fundamentales de la ciudadan\u00eda. Entre ellos, por ejemplo, la estructura de igualdad que resulta deseable en una sociedad democr\u00e1tica abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Una econom\u00eda de mercado y un Estado de derecho exigen mayor igualitarismo social: en un reciente estudio de Raymond Fisman y Edward Miguel de la Universidad de California en Berkeley se mostr\u00f3 que los diplom\u00e1ticos extranjeros residentes en Nueva York violaban marcadamente las normas de tr\u00e1fico de la ciudad. La placa diplom\u00e1tica es una t\u00edpica se\u00f1al de gente VIP y, como los carros oficiales colombianos, da inmunidad frente a la sanci\u00f3n. El punto del estudio era mostrar, sin embargo, que los diplom\u00e1ticos de pa\u00edses con mayor respeto cultural por el derecho violaban menos las normas de tr\u00e1nsito y, por tanto, se escond\u00edan menos en su calidad de VIP para pedir tratamiento extraordinario. Una pregunta resulta pertinente en este momento: \u00bfpor qu\u00e9 alguien estar\u00eda interesado en pagar estos servicios y lugares VIP? La respuesta preocupante es la siguiente: es posible que alguien pague servicios VIP, si puede, porque los normales tienen una calidad que considera inaceptable. Los servicios gold y platinum de las empresas prestadoras de salud colombianas no son de gold o de platinum: se trata de un gasto en el vag\u00f3n de primera, ya que los consumidores huyen despavoridos del servicio de segunda que consideran inaceptable.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay igualmente una raz\u00f3n de naturaleza sicol\u00f3gica: en sociedades no igualitarias \u201cser distinguido\u201d es una fuente de intenso placer y de poder. Los pasajeros VIP no pueden dejar de mirar con cierta autocomplacencia al resto de los mortales mientras lidian con las incomodidades del mundo no VIP. La infraestructura VIP hace socialmente visible las diferencias de clase que el mercado permite, pero que la pol\u00edtica sanciona al impedir que haya nobles o celebridades basadas en distinciones sociales permanentes. La noci\u00f3n de celebridad ha sido apropiada por las revistas de entretenimiento, pero se trata de un concepto sociol\u00f3gico de la mayor importancia desarrollado por C. Wright Mills en su l\u00facido an\u00e1lisis de las \u00e9lites de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, resulta necesario advertir que gran parte de esta oferta de servicios VIP est\u00e1 por fuera de las reglas de una sana econom\u00eda de mercado: a muchos viajeros frecuentes se les da acceso a las salas VIP, no porque est\u00e9n pagando m\u00e1s, sino como remuneraci\u00f3n a su capacidad de dirigir recursos corporativos o p\u00fablicos hacia la aerol\u00ednea de su escogencia. Se les premia, no por la compra de un servicio superior, sino por su patrimonio o su influencia. Se trata, as\u00ed, de una nueva clase distinguida que busca identificarse de manera ostentosa en espacios p\u00fablicos que son cada vez m\u00e1s segregantes. Si ustedes me preguntan a m\u00ed, preferir\u00eda vivir en una sociedad m\u00e1s igualitaria, con servicios p\u00fablicos adecuados para todos y con una sana sensaci\u00f3n de orgullo en el respeto de la fila. Los servicios VIP solo deber\u00edan ser posibles para el que quiera mucho m\u00e1s, no para el que quiera el tratamiento b\u00e1sico al cual todos tenemos derecho. Y, adem\u00e1s, los servicios VIP deber\u00edan prestarse sin las marcas excesivamente ostentosas de la segregaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy seguro de que algunos lectores se estar\u00e1n haciendo una pregunta a la cual les contestar\u00e9 que s\u00ed: a m\u00ed tambi\u00e9n me da un cierto gustillo cuando entro en la sala VIP (eso s\u00ed, en las escasas veces que lo he podido hacer) y miro a mis cong\u00e9neres por encima del hombro\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u2026 la diferenciaci\u00f3n de productos y servicios en el mercado es leg\u00edtima, pero hay un punto en que empieza a entrar en colisi\u00f3n con servicios esenciales y con derechos fundamentales&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=181"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":182,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181\/revisions\/182"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=181"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=181"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=181"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}