{"id":179,"date":"2006-08-13T01:13:22","date_gmt":"2006-08-13T01:13:22","guid":{"rendered":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/?p=179"},"modified":"2020-07-29T01:15:42","modified_gmt":"2020-07-29T01:15:42","slug":"la-lucha-de-clases-en-el-derecho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/2006\/08\/13\/la-lucha-de-clases-en-el-derecho\/","title":{"rendered":"La \u201clucha de clases\u201d en el Derecho"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u201cEn un Estado de derecho, al fin y al cabo, aspiramos a que todos los empresarios, y no solamente los cristianos o los virtuosos, cumplan con sus obligaciones laborales\u201d<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es posible que la interpretaci\u00f3n constitucional m\u00e1s importante del \u00faltimo semestre sea producto, no de las altas cortes, sino del presidente Uribe. La campa\u00f1a presidencial fue su escenario y se trata de una macrolectura de la Constituci\u00f3n, del Derecho y de la pol\u00edtica que, por su importancia, merece ser debatida. Es sorprendente el papel central que esta idea ha ganado en el pensamiento del presidente Uribe, aunque es reconocible a lo largo de su vida pol\u00edtica. En sus propias palabras, consiste en lo siguiente: \u201cLa econom\u00eda ha mejorado, las empresas tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este pa\u00eds necesita fraternidad y la fraternidad no admite ni odio, ni exclusiones. No queremos ni explotaci\u00f3n, ni lucha de clases; queremos fraternidad. Una relaci\u00f3n cristiana de empleadores y trabajadores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda dif\u00edcil resumir lo que el presidente Uribe quiere decir en la anterior cita, pero me parece que hay algunas caracter\u00edsticas b\u00e1sicas en el creciente n\u00famero de veces que ha utilizado esta doctrina.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, en primer lugar, de una forma de posicionamiento pol\u00edtico interno: hay, seg\u00fan el Presidente, una tradici\u00f3n pol\u00edtica todav\u00eda viviente que se desprende del pensamiento marxista-leninista y que lee a la sociedad en t\u00e9rminos de confrontaci\u00f3n irreducible entre capital y trabajo. Los movimientos pol\u00edticos de esta tradici\u00f3n fomentan el \u201codio\u201d entre clases e impiden, por principio, lograr negociaciones pragm\u00e1ticas en puntos de pol\u00edtica social. Este argumento lo ha utilizado el Presidente para denunciar lo que considera ser el adoctrinamiento irracional de opositores pol\u00edticos en temas tales como el tratado de libre comercio y el ALCA, la negociaci\u00f3n del salario m\u00ednimo, la posici\u00f3n de ciertos sectores sindicales del pa\u00eds, el problema pensional, o la \u201cxenofobia\u201d de sus opositores contra EE UU o el Banco Mundial. Seg\u00fan Uribe, esta tradici\u00f3n marxista ve en la estructura social un quiebre irreparable entre clases. No hay, por tanto, posibilidades de negociaci\u00f3n o alianza pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta forma de concebir la \u201clucha de clases\u201d es tambi\u00e9n una glosa interpretativa del Presidente sobre la noci\u00f3n de \u201cEstado social de derecho\u201d. Para sustentar esta afirmaci\u00f3n tengo que intentar un vertiginoso recorrido por algunos aspectos de teor\u00eda constitucional: toda Constituci\u00f3n tiene una idea impl\u00edcita de c\u00f3mo es la sociedad que pretende regir. Las Constituciones liberales ven una sociedad de individuos aislados que, sin embargo, pueden arbitrar exitosamente sus diferencias en el \u201cmercado\u201d. Otras Constituciones, a su vez, se imaginan una comunidad cultural homog\u00e9nea a la que denominan \u201cnaci\u00f3n\u201d, en vez de individuos aislados en sus preferencias o gustos.<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos del siglo XX, la estabilidad social del \u201cmercado\u201d o de la \u201cnaci\u00f3n\u201d fue reemplazada por una visi\u00f3n m\u00e1s antag\u00f3nica de la sociedad. Para los comunistas hab\u00eda, efectivamente, una lucha de clases que solo pod\u00eda desaparecer con su real eliminaci\u00f3n. Para los socialistas, en cambio, el conflicto era m\u00e1s sofisticadamente le\u00eddo desde la noci\u00f3n durkheimiana de \u201cinterdependencia social\u201d. Bajo el influjo ideol\u00f3gico de unos y otros, los textos constitucionales empiezan a utilizar el concepto de \u201cclase\u201d. El an\u00e1lisis de clase penetra particularmente el mundo del trabajo y del derecho laboral, ya que en Marx las clases se construyen por las relaciones que tengan los individuos con la propiedad de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El constitucionalismo de occidente se movi\u00f3 a lo largo del siglo XX a aceptar ideas \u201csocialistas\u201d, pero no \u201ccomunistas\u201d. Las Constituciones occidentales desde Quer\u00e9taro (1917) y Weimar (1919) reconocen que hay \u201cclases\u201d, pero que estas pueden mediar sus diferencias. Esta mediaci\u00f3n, sin embargo, requiere de formas eficientes y reales de \u201ccogobierno\u201d de los medios de producci\u00f3n. Para los socialistas no basta con una admonici\u00f3n moralista de solidaridad entre clases, especialmente si se entiende desde el punto de vista cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de vista socialista llega a la Constituci\u00f3n colombiana con las reformas de 1936. En los debates del Congreso de la \u00e9poca, se habla continuamente de la interdependencia social. A pesar de ese \u00e9nfasis, la reforma del 36 no avanza mucho en temas de derecho laboral y social. Su m\u00e1s se\u00f1era ganancia fue construir una noci\u00f3n solidarista de la propiedad privada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia los a\u00f1os cincuenta la Guerra Fr\u00eda ya hab\u00eda frenado hasta cierto punto el \u00edmpetu inicial del constitucionalismo social. Este hecho pol\u00edtico se constata en Colombia, cuando el gobierno de Laureano G\u00f3mez propone una profunda reforma constitucional en el a\u00f1o de 1953. En un nuevo t\u00edtulo de la Constituci\u00f3n, \u201cDel orden econ\u00f3mico y de los derechos y deberes sociales\u201d, el proyecto gubernamental abre fuego de la siguiente manera: \u201cArt\u00edculo. La Rep\u00fablica de Colombia condena la lucha de clases y promueve la armon\u00eda social al amparo de la justicia y en defensa de la familia y la sociedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La condena de la \u201clucha de clases\u201d busca, en primer lugar, hacer una declaraci\u00f3n constitucional que impida la implantaci\u00f3n deuna sociedad comunista. En algunos de los documentos de la Comisi\u00f3n de estudios constitucionales que prepar\u00f3 el proyecto del 53, la censura de la \u201clucha de clases\u201d no solamente hace una cr\u00edtica del \u201cradicalismo\u201d comunista sino tambi\u00e9n de las medidas de mejoramiento de la clase \u201cproletaria\u201d que t\u00edpicamente intentaron los liberales de izquierda de los a\u00f1os 30. As\u00ed pasa tambi\u00e9n por censurable \u201clucha de clases\u201d la idea solidarista seg\u00fan la cual la propiedad \u201ces una funci\u00f3n social\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y vuelvo as\u00ed a la \u201clucha de clases\u201d del presidente Uribe: en un sentido que comparto, sus afirmaciones parecen ser un llamado a que la gente que discute cuestiones de pol\u00edtica p\u00fablica est\u00e9 en capacidad de considerar argumentos y de cambiar de posici\u00f3n. En este sentido, su pelea con la \u201clucha de clases\u201d es m\u00e1s bien expresi\u00f3n de una inquietud de juventud del Presidente: se trata, como Uribe mismo lo relata con frecuencia, de su propio paso como estudiante de tendencia pol\u00edtica conservadurista por una universidad p\u00fablica colombiana de los a\u00f1os setenta, en la que muchos se sintieron ahogados por la ortodoxia de las doctrinas de Marx, Lenin, Althusser, Harnecker y Mao.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en un sentido que comparto menos, la cr\u00edtica a la lucha de clases es una interpretaci\u00f3n presidencial del \u201cEstado social de derecho\u201d y de las tensiones y conflictos (innegables, as\u00ed no sean irresolubles como piensan los comunistas) que se dan a su interior. En esta lectura, la pol\u00edtica social, laboral e internacional es le\u00edda en clave de solidaridad cristiana. Se trata de reconocer la dignidad absoluta del otro y a partir de all\u00ed hacerse corresponsable, desde la solidaridad, de su proyecto vital. Esta interpretaci\u00f3n es bella, incluso sublime, pero convierte los derechos del otro en cuesti\u00f3n de moralidad privada.<\/p>\n\n\n\n<p>No niego que el cristianismo sea la base ideol\u00f3gica y legitimadora de muchas ideas propias del Estado social de derecho. Lo que no creo que sea aceptable es volver a hacer del cristianismo el \u00fanico fundamento de la \u201cexigibilidad\u201d de los derechos sociales y econ\u00f3micos de la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable. Eso ser\u00eda, finalmente, un retroceso grande: no solamente se reconocen menos derechos, sino que se mina ideol\u00f3gicamente su fuerza y exigibilidad. Porque, al fin y al cabo, y como lo dijo hace tiempo Rudolf von Ihering, los derechos no existen sin \u201cluchar\u201d por ellos, lo que no implica, por otro lado, que quienes luchan por sus derechos sean rebeldes sin causa que fomentan la lucha de clases. En un Estado de derecho, al fin y al cabo, aspiramos a que todos los empresarios, y no solamente los cristianos o los virtuosos, cumplan con sus obligaciones laborales. P.S. En su discurso de instalaci\u00f3n del Congreso, el presidente Uribe llama a los empleadores colombianos a \u201ccumplir la ley laboral\u201d. Este llamado me parece m\u00e1s preciso, dentro de un Estado de derecho, que la vaga recomendaci\u00f3n de construir un mundo laboral cristiano sin lucha de clases.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn un Estado de derecho, al fin y al cabo, aspiramos a que todos los empresarios, y no solamente los cristianos o los virtuosos, cumplan con sus obligaciones laborales\u201d Es&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/179"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=179"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/179\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":180,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/179\/revisions\/180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}