{"id":111,"date":"2018-02-22T00:47:51","date_gmt":"2018-02-22T00:47:51","guid":{"rendered":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/?p=111"},"modified":"2020-07-20T00:48:17","modified_gmt":"2020-07-20T00:48:17","slug":"el-dano-critogenico-y-el-tono-emocional-del-litigio-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegolopezmedina.net\/prensa\/index.php\/2018\/02\/22\/el-dano-critogenico-y-el-tono-emocional-del-litigio-en-colombia\/","title":{"rendered":"El da\u00f1o critog\u00e9nico y el tono emocional del litigio en Colombia"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La Universidad de Harvard tiene ya hace varios a\u00f1os un programa de investigaci\u00f3n y reflexi\u00f3n en \u201cderecho y siquiatr\u00eda\u201d. En sus esfuerzos disciplinarios han identificado la existencia de da\u00f1os siqui\u00e1tricos \u201ccritog\u00e9nicos\u201d. Este concepto se ha construido de manera an\u00e1loga al, ya m\u00e1s aceptado, de da\u00f1o \u201ciatrog\u00e9nico\u201d, es decir, aquel producido por los m\u00e9dicos en sus intervenciones sobre los pacientes. El Lexic\u00f3n griego de Thayer define la palabra&nbsp;<em>krit\u0113s<\/em>&nbsp;como alguien que asume el poder de juzgar, es decir, un juez. El da\u00f1o \u201ccritog\u00e9nico\u201d, pues, es el ocasionado intr\u00ednsecamente por el juez, los abogados o el proceso, incluso cuando funcionan adecuadamente.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La existencia de da\u00f1o critog\u00e9nico es posible porque los objetivos del proceso judicial no necesariamente contribuyen al bienestar emocional de la persona cuyos intereses se defienden judicialmente. Judicializar el da\u00f1o no impide restablecer la vida de manera m\u00e1s o menos funcional; pero judicializar el da\u00f1o tampoco garantiza, por s\u00ed solo, el reequilibrio emocional para un n\u00famero muy importante de personas. As\u00ed, por ejemplo, la mora judicial (en procesos penales o de responsabilidad civil con participaci\u00f3n de las v\u00edctimas) puede interferir o imposibilitar la culminaci\u00f3n del duelo personal frente a p\u00e9rdidas graves.<\/p>\n\n\n\n<p>Los abogados, en general, tenemos poco o ning\u00fan entrenamiento formal para realizar el apoyo emocional que nuestros representados requieren. Las estrategias de \u201csoluci\u00f3n jur\u00eddica\u201d que les proponemos pueden, incluso, atentar contra tal apoyo y equilibrio emocional. El siquiatra Thomas Gutheil, por ejemplo, ha argumentado que, en cierto sentido, la naturaleza antag\u00f3nica y \u201cadversarial\u201d del litigio jur\u00eddico impide formas b\u00e1sicas de maduraci\u00f3n personal. En muchos conflictos interpersonales que se presentan ante los jueces, la asignaci\u00f3n de responsabilidad o culpa no es clara o dicot\u00f3mica. Los casos, con enorme frecuencia, tienen ambivalencias morales o f\u00e1cticas que llevan a que aumente en forma significativa la indeterminaci\u00f3n del derecho aplicable. Las soluciones no son \u201cl\u00f3gicas\u201d o \u201cautom\u00e1ticas\u201d, sino \u201ccomplejas\u201d y m\u00e1s bien \u201cprudenciales\u201d. Los conflictos no vienen claramente marcados en blanco y negro, sino m\u00e1s bien en escalas de grises. En su experiencia de los conflictos (piensen en el \u00faltimo que tuvieron hoy con su compa\u00f1ero\/a de vida), la gente pasa de afirmar, primero, que tiene la raz\u00f3n de manera completa, a aceptar, despu\u00e9s, parcial responsabilidad propia, malentendidos y problemas de comunicaci\u00f3n, a cambiar la atribuci\u00f3n de intenci\u00f3n en el otro (\u201cde lo hiciste a prop\u00f3sito\u201d a \u201cquiz\u00e1s se te fue la mano en tus comentarios\u201d), etc., etc. Muchos conflictos se dan en ambientes, no de certeza, sino de ambivalencia e indeterminaci\u00f3n. Todos estos fen\u00f3menos, a su vez, disminuyen el \u201cderecho\u201d que la gente se atribuye, al comienzo del conflicto, de tener la raz\u00f3n y de prevalecer en \u00e9l de manera absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>Este absolutismo de la raz\u00f3n propia se deja notar en los escritos forenses de los abogados. En un estudio que estoy adelantando, los escritos forenses de los abogados (demandas y contestaciones, fundamentalmente) se caracterizan por el tono emocional que emplean. En estos escritos se habla poco de la propia conducta y mucho de la ajena. Y, cuando se habla de la ajena, se utiliza un lenguaje que invita a la radicalizaci\u00f3n del desencuentro. Las conductas, decisiones y procederes de los dem\u00e1s son \u201cabierta\u201d, \u201cpatente\u201d, \u201cclara\u201d, \u201cobvia\u201d, \u201cindiscutible\u201d, \u201cindudable\u201d \u2013mente injustas e ilegales. Se emplean tambi\u00e9n con frecuencia expresiones (esta es apenas una peque\u00f1a muestra) como \u201ca toda luz\u201d, \u201cde toda manera\u201d, \u201ctama\u00f1o atropello\u201d, \u201csemejante dislate\u201d, \u201ctotalmente desfasado\u201d y as\u00ed un largo etc\u00e9tera. Entre sustantivos y adjetivos, en todos se califica de manera absoluta la conducta de los dem\u00e1s: desprop\u00f3sito, disparate, craso error, irracional, irrazonable, absurdo, descabellado, il\u00f3gico\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Las contrapartes contestan de igual forma. Se genera, as\u00ed, un ambiente de confrontaci\u00f3n radical y altisonante. El comienzo del proceso propicia un escalamiento de los argumentos usados en el conflicto y una radicalizaci\u00f3n de las posiciones propias. Estas palabras, en alg\u00fan sentido, son todas superlativas: no dejan espacio para encontrar siquiera un \u00e1pice de verdad o de sentido com\u00fan en las actuaciones opuestas. Esta forma de exageraci\u00f3n ret\u00f3rica puede tener muchas explicaciones e, inclusive, efectos deseados por quien la utiliza. A pesar de las posibles justificaciones, estos usos colorean la disputa de un tono radical y excluyente. En sus consultorios, al contrario de los abogados, muchos sicoterapistas buscan desde el comienzo una desradicalizaci\u00f3n de los discursos para posibilitar actitudes de escucha y di\u00e1logo. La radicalizaci\u00f3n del discurso impide la maduraci\u00f3n personal, porque impide asumir y aceptar la ambivalencia moral, la escala de grises, de muchos de nuestros conflictos. Cosas as\u00ed est\u00e1n pasando, por ejemplo, en microconflictos de familia, laborales, civiles y comerciales; y otro tanto, a mayor escala, en los ejemplos de macroconflicto ambiental o pol\u00edtico que afecta a nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se dice en teor\u00eda que los abogados somos agentes de resoluci\u00f3n de conflictos, la evidencia ling\u00fc\u00edstica apunta a afirmar que, al menos en los escritos de los foros judiciales, los abogados tendemos a escalarlo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Fiscal llora por exceso de trabajo\" width=\"774\" height=\"435\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/fcJGqDjuvUs?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Universidad de Harvard tiene ya hace varios a\u00f1os un programa de investigaci\u00f3n y reflexi\u00f3n en \u201cderecho y siquiatr\u00eda\u201d. 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