Pan y rosas: el TLC con EEUU y el futuro (incierto) del derecho laboral colombiano

Pan y rosas: el TLC con EEUU y el futuro (incierto) del derecho laboral colombiano

“El incumplimiento de las normas en la ‘informalidad’ no es reprochado con la misma contundencia. Tal vez estamos ante el nacimiento de un derecho laboral para la informalidad que, aunque estrictamente ilegal, opera para una gran proporción de la población…”.

Los TLC con EE UU, incluido el de Colombia, contienen un “capítulo laboral”. La obligación básica de este capítulo es el compromiso compartido que asumen las partes de no reducir la protección laboral que ofrecen sus leyes con el objetivo de atraer, mediante este expediente, comercio o inversión. Para cumplir con este “compromiso compartido”, EE UU y Colombia resolvieron ajustar, si llegara a ser necesario, sus legislaciones internas para que reflejaran “principios y derechos laborales internacionalmente reconocidos” (claro, el lector debe recordar que estos compromisos son idénticos en todos los TLC de última generación). Para especificar cuáles eran esos principios y derechos laborales, las partes invocaron como estándar internacional la “Declaración de la OIT relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento” de 1998, en la que se refleja el así llamado “núcleo básico” de los “derechos fundamentales” en el ámbito del trabajo y en la que se exhorta a todos los estados a respetar los ocho convenios básicos de esta organización que contienen dichos derechos. Estos convenios prohíben el trabajo infantil, el forzado y la discriminación en el empleo; igualmente buscan proteger la libertad sindical.

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