Las promesas vacías

Las promesas vacías

“La rama se está intoxicando en su propia endogamia al preferir ser un gremio cerrado y no una asociación abierta de conocimiento, creatividad y talento”.

Como otros comentaristas, también creo que la justicia colombiana pasa por un mal momento. Colombia aspira a tener instituciones y políticas públicas del nivel exigido a los miembros del exclusivo club de la OCDE; es posible que en algunos campos la institucionalidad nacional tenga una relativa solidez y que en pocos años estemos pasando del entrampamiento en dinámicas del tercer mundo a ser un país empoderado y optimista que accede sólidamente a niveles medios de desarrollo económico y bienestar humano. En justicia, en cambio, el país sigue africanizado. La promesa colectiva es pasar de tener una de las peores justicias del mundo a estar dentro del grupo de las 40 mejores en cinco años. Hacemos promesas de mejorar el sistema, pero fallamos reiteradamente; y con cada uno de los proyectos fallidos, perdemos cada vez más confianza en nuestra capacidad de entender y administrar el complejo emprendimiento nacional de la justicia

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